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Dolor de Rodilla

Resumen

El dolor de rodilla es una de las  razones más comunes por la que muchas personas visitan los consultorios médicos o la sala de emergencias. A menudo, el dolor de rodilla es el resultado de una lesión, como la ruptura de un ligamento o un cartílago desgarrado. Pero algunas afecciones médicas también pueden causar dolor de rodilla, como la artritis, gota e infecciones.

Dependiendo del tipo y la severidad del daño, el dolor de rodilla puede ser una molestia menor, causando una punzada ocasional cuando se arrodilla o hace ejercicio vigorosamente. O bien, el dolor de rodilla puede provocar graves molestias y discapacidades.

Muchos casos relativamente leves de dolor de rodilla responden bien a las medidas de cuidado personal. Las lesiones más graves, como la ruptura de un ligamento o un tendón, pueden requerir una restauración quirúrgica.

El dolor severo de rodilla que aparece repentinamente (dolor agudo) suele ser el resultado de una lesión. Algunas de las lesiones de rodilla más comunes son las siguientes:

  • Lesiones en los Ligamentos
  • Lesiones en los Tendones (Tendinitis)
  • Desgarre de Menisco
  • Bursitis
  • Cuerpos Libres Articulares
  • Dislocaciones de la Rodilla
  • Lesiones de Banda Iliotibial
  • Enfermedad de Osgood-Schlatter
  • Artritis Séptica

El dolor crónico de rodilla a menudo puede ser el resultado de la artritis, ya sea reumatoide o artrosis. Una lesión subyacente también puede estar en la raíz del dolor crónico de rodilla. Por supuesto, la gota también puede ser una causa de artritis y dolor de rodilla.

Signos y Síntomas

El dolor que afecta a una o ambas rodillas es común tanto en la población joven como  en la de edad avanzada. A menudo, es autolimitante y desaparece con el tiempo; sin embargo, si persiste, puede ser una indicación para buscar una posible causa.

El dolor generalmente se presenta en la parte interna, frontal o externa de la rodilla y puede empeorar con la actividad. Si la rodilla se siente inestable, debe consultarse a un médico lo antes posible.

Causas

La articulación de su rodilla es esencialmente un grupo de cuatro huesos unidos por ligamentos. El hueso del muslo (fémur) constituye la parte superior de la articulación, y dos huesos de la parte inferior de la pierna, la tibia y el peroné, forman la parte inferior. El cuarto hueso, la rótula, se desliza en una ranura en el extremo del fémur.

Los ligamentos son grandes bandas de tejido que conectan los huesos entre sí. En la articulación de la rodilla, cuatro ligamentos principales conectan el fémur con la tibia y ayudan a estabilizar la rodilla a medida que se mueve a través de su arco de movimiento. Estos incluyen los ligamentos colaterales a lo largo de los lados interno (medial) y externo (lateral) de su rodilla y el ligamento cruzado anterior (LCA) y el ligamento cruzado posterior (LCP), que se cruzan entre sí cuando se estiran diagonalmente desde la parte inferior de su fémur a la cima de su espinilla.

Otras estructuras de su rodilla incluyen:

  • Tendones. Estas bandas fibrosas de tejido conectan los músculos a los huesos. Su rodilla tiene dos tendones importantes, que le permiten estirar o extender la pierna: el tendón del cuádriceps, que conecta el músculo cuádriceps largo en la parte frontal del muslo con la rótula, y el tendón rotuliano, que conecta la rótula con la tibia.
  • Menisco. Este cartílago en forma de C, que se curva alrededor del interior y el exterior de la rodilla, protege la articulación de la rodilla.
  • Bursa. Varios de estos sacos llenos de líquido rodean su rodilla. Ayudan a amortiguar la articulación de la rodilla para que los ligamentos y los tendones se deslicen sin problemas.

Lesiones de Rodilla
Muchas lesiones de rodilla se deben a su uso excesivo, problemas con la alineación, deportes o actividades físicas, y la falta de calentamiento y estiramiento antes del ejercicio. Pero también pueden ser resultado de un trauma, una caída o un golpe directo en la rodilla.

Las lesiones y causas comunes del dolor de rodilla incluyen:

  • Lesiones de ligamentos. Es más probable que rompa sus ligamentos colaterales en deportes que requieren paradas y giros rápidos. Los ligamentos colaterales también pueden dañarse por el presión repetitiva, lo que hace que pierdan su elasticidad, al igual que una banda de goma demasiado estirada. La mayoría de las lesiones de LCA están relacionadas con el deporte.
  • Lesiones de tendones. La inflamación del tendón del cuadríceps (tendinitis) puede ocurrir por la actividad física. También puede ser el resultado de enfermedades inflamatorias que ocurren en todo el cuerpo, especialmente la artritis reumatoide.
  • Lesiones de menisco. Una rotura de menisco puede resultar de un giro agresivo o  repentino, cualquier actividad que doble o gire la rodilla. Ocasionalmente, se puede desgarrar el menisco mientras se levanta algo pesado.
  • Bursitis. A veces llamada “rodilla de la criada” o “rodilla del que alfombra” , la bursitis prepatelar ocurre a menudo después de una actividad que requiere que usted se arrodille por largos períodos de tiempo, fregando pisos, jardinería o instalando baldosas o alfombras, por ejemplo. También puede ser el resultado de una infección o como uno de los signos de artritis o gota.
  • Rótula dislocada. Las dislocaciones de rótula (patelar) pueden ocurrir en deportes de contacto y en actividades que requieren que cambie de dirección mientras corre, como tenis, ráquetbol y voleibol. Si sus rodillas tienden a girar hacia adentro o sus rodillas son más altas de lo normal, puede ser más propenso a esta lesión.
  • Enfermedad  de Osgood-Schlatter. Esta condición puede desarrollarse en los jóvenes atléticos durante los años en que sus huesos están creciendo rápidamente, generalmente entre los 10 y 15 años para los niños y de 8 a 13 para las niñas. La enfermedad de Osgood-Schlatter resulta de un tirón repetido del tendón patelar en una placa de crecimiento en la parte superior de la tibia.
  • Rodilla hiperextendida. Esto generalmente es el resultado de un aterrizaje incómodo después de un salto o de una lesión por contacto.
  • Síndrome de la banda iliotibia. Esta es una causa frecuente de dolor lateral de rodilla en corredores. Es más probable que usted desarrolle el síndrome de la banda iliotibial si tiene problemas biomecánicos, como una longitud desigual de las piernas o abductores débiles de la cadera, que son los músculos responsables del movimiento lateral de las piernas. Ejercitarse en superficies de concreto o en terrenos irregulares, aumentando la intensidad o la duración de su ejercicio demasiado rápido, usar zapatos desgastados o mal ajustados y correr demasiado cuesta arriba o cuesta abajo también puede contribuir al dolor de rodilla.

Buscando Asesoría Médica

Si usted siente un nuevo dolor en la rodilla que no sea grave ni incapacitante, la mejor regla general es que primero intente tratarlo por usted mismo. Esto incluye descansar, cubrir con hielo y elevar la rodilla afectada, y algunas veces usar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos para reducir el dolor y la inflamación. Si no nota ninguna mejora en tres a siete días, consulte a su médico o un especialista en medicina deportiva u ortopedia.

Algunos tipos de dolor de rodilla requieren atención médica más inmediata. Llame a su médico si usted:

  • No puede soportar peso sobre su rodilla
  • Tiene marcada hinchazón en la rodilla
  • Ve una deformidad obvia en su pierna o rodilla
  • Tiene dolor preocupante
  • Tiene fiebre, además de enrojecimiento, dolor e hinchazón en la rodilla, que pueden indicar una infección

Detección y diagnóstico

Un historial médico completo y un examen físico completo desempeñan un papel más importante en el diagnóstico que cualquier prueba individual.

Una prueba de resonancia magnética (IRM) puede ayudar en el diagnóstico.

A diferencia de una radiografía, que no es útil para ver los ligamentos, los tendones y los músculos, una resonancia magnética puede ayudar a identificar lesiones y daños en los tejidos blandos. Dependiendo del tipo de lesión, se realizan otras pruebas de imagen como:

  • Radiografía. Puede ayudar a detectar fracturas óseas y enfermedad articular degenerativa.
  • Tomografía computarizada (TC). Crea imágenes transversales del interior de su cuerpo, puede ayudar a diagnosticar problemas en los huesos y detectar cuerpos sueltos.

Tratamiento

La clave para tratar muchos tipos de dolor de rodilla es romper el ciclo de inflamación que comienza justo después de una lesión. La inflamación en sí causa más daño, lo que a su vez provoca más inflamación, y así sucesivamente. Para obtener los mejores resultados, comience a tratar su lesión de inmediato y continúe durante al menos 48 horas.

Comúnmente referido por el acrónimo P.R.I.C.E., las medidas de cuidado personal para una rodilla lesionada incluyen:

  • Protección. Para la mayoría de las lesiones menores, una envoltura de compresión suele ser suficiente. Las lesiones más graves, como un LCA roto o un esguince de ligamento colateral de alto grado, generalmente requieren muletas y, a veces, también un refuerzo para ayudar a estabilizar la articulación que soporta el peso.
  • Descanso (Rest, en Inglés). Tomar un descanso de sus actividades normales reduce la tensión repetitiva en su rodilla, le da tiempo a la lesión para curarse y ayuda a prevenir daños mayores.
  • Hielo (Ice, en Inglés). Un elemento básico para la mayoría de las lesiones agudas, el hielo reduce el dolor y la inflamación. 15 a 20 minutos tres veces al día suele ser suficiente. Aunque la terapia con hielo es generalmente segura y efectiva, no deje el hielo por más tiempo de lo recomendado debido al riesgo de daño a los nervios y la piel. Después de dos días, puede intentar cambiar al calor para relajar los músculos y aumentar el flujo sanguíneo.
  • Compresión. Esto ayuda a prevenir la acumulación de líquido (edema) en los tejidos dañados y mantiene la alineación y la estabilidad de la rodilla. Debe estar lo suficientemente apretado para apoyar la rodilla sin interferir con la circulación.
  • Elevación. Debido a que la gravedad drena los líquidos que podrían acumularse después de una lesión, elevar la rodilla puede ayudar a reducir la hinchazón..

Además

  • Medicamentos antiinflamatorios. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINES), que incluyen aspirina, ibuprofeno (Advil, Motrin, otros) y naproxeno sódico (Aleve, Naprosyn), pueden ayudar a aliviar el dolor. Además, los AINES pueden tener efectos secundarios, especialmente si los toma durante períodos prolongados o en cantidades superiores a la dosis recomendada. Incluso pequeñas dosis pueden causar náuseas, dolor de estómago, sangrado estomacal o úlceras; y grandes dosis pueden conducir a problemas renales y retención de líquidos.

Los AINES también tienen un “efecto de techo”, lo que significa que hay un límite a la cantidad de dolor que pueden controlar. Si tiene un dolor de moderado a intenso, exceder el límite de dosis probablemente no aliviará sus síntomas.

Cuando las medidas de cuidado personal no son suficientes para controlar el dolor, la hinchazón y no promueven la curación en una rodilla lesionada, otras opciones incluyen:
Terapia física
Normalmente, el objetivo de la terapia física es fortalecer los músculos alrededor de la rodilla y ayudarlo a recuperar la estabilidad de la rodilla. Es probable que el entrenamiento se concentre en los músculos de la parte posterior del muslo (isquiotibiales), los músculos de la parte frontal del muslo (cuádriceps) y la pantorrilla, la cadera y el tobillo. En las primeras etapas de la rehabilitación, se trabaja para restablecer el rango completo de movimiento en su rodilla. Finalmente, se trabaja en un entrenamiento específico para su deporte o actividades de trabajo, incluidos ejercicios para ayudarlo a prevenir más lesiones.

Opciones Quirúrgicas
No hay una forma estándar de tratar las lesiones de rodilla. Saber si el tratamiento quirúrgico es adecuado para usted depende de muchos factores, entre ellos:

  • El tipo de lesión y la cantidad de daño en su rodilla.
  • El riesgo de futuras lesiones o daños  si no se realiza una cirugía.
  • Su estilo de vida, incluidos los deportes que practica.
  • Su voluntad de modificar sus actividades y deportes.
  • Su motivación para trabajar junto a la rehabilitación y así fortalecer su rodilla después de la cirugía.

Si usted tiene una lesión que pueda requerir cirugía, generalmente no es necesario someterse a la operación de inmediato. En la mayoría de los casos, será mejor si espera hasta que la inflamación disminuya y recupere la fuerza y ​​la amplitud de movimiento en su rodilla.

Antes de tomar una decisión, considere los pros y los contras de la rehabilitación no quirúrgica y la reconstrucción quirúrgica en relación con lo que es más importante para usted. El tratamiento no quirúrgico no es una opción si tiene daño de cartílago que interfiere con su rango de movimiento (rodilla bloqueada) o si el suministro de sangre a su rodilla está gravemente comprometido.

Si elige someterse a una cirugía, sus opciones podrían ser las siguientes:

  • Cirugía artroscópica.  La artroscopia se puede usar para extraer cuerpos libres de la articulación de la rodilla, reparar el cartílago desgarrado o dañado, reconstruir los ligamentos desgarrados y ocasionalmente corregir el daño de enfermedades articulares degenerativas como la artritis. La ventaja del procedimiento es que es probable que se recupere más rápidamente y con menos molestias que con una cirugía abierta.
  • Cirugía de reemplazo parcial de rodilla. Si tiene un daño considerable en la rodilla debido a la artritis degenerativa, pero aún conserva un poco de cartílago sano y las medidas conservadoras, como los cambios en el estilo de vida, además de que los medicamentos y la terapia física no le ayuden a mejorar sus síntomas, es posible que sea un candidato para un reemplazo parcial de la rodilla.En este procedimiento (artroplastia unicompartimental), su cirujano reemplaza solo la parte más dañada de su rodilla. Por lo general, la cirugía se puede realizar con una pequeña incisión, y su estadía en el hospital generalmente es de una noche. También es probable que se cure más rápido que con la cirugía para reemplazar la rodilla completa. Desafortunadamente, muchas personas que optan por la cirugía de reemplazo de rodilla tienen daños demasiado extensos para proceder con la artroplastia unicompartimental. Además, los resultados a largo plazo pueden no ser tan buenos como lo son con un reemplazo total de rodilla.
  • Reemplazo total de rodilla. En este procedimiento (artroplastia total de rodilla), su cirujano corta el hueso dañado y el cartílago del hueso del muslo, la espinilla y la rótula, y lo reemplaza con una articulación artificial (prótesis) hecha de aleaciones metálicas, plásticos de alta calidad y polímeros. La artroplastia total de rodilla puede mejorar los problemas de rodilla asociados con la osteoartritis, la artritis reumatoide y otras afecciones degenerativas, como la osteonecrosis, una afección en la que el flujo sanguíneo obstruido causa la muerte del tejido óseo. Usted puede ser candidato para el reemplazo total de la rodilla si sufre una lesión severa Una rodilla artrítica que limita su movilidad y función, tiene más de 55 años y, en general, goza de buena salud y las medidas conservadoras no han mejorado sus síntomas.

Otras Opciones
En los últimos años, se han investigado o se han puesto a disposición varios tratamientos no quirúrgicos para el dolor de rodilla que es causado por la artritis.

  • Ortesis y soportes para la rodilla. Los soportes de arco, a veces con cuñas en la parte interna o externa del talón, pueden ayudar a desviar la presión del lado de la rodilla más afectada por la osteoartritis.
  • Glucosamina y condroitina. Estas sustancias, que se encuentran naturalmente en el cartílago, también están disponibles como suplementos dietéticos de venta libre. Ambos pueden ayudar a aliviar el dolor de la osteoartritis de la rodilla. La glucosamina parece disminuir la tasa de destrucción del cartílago.
  • Inyecciones de corticosteroides. Las inyecciones de un medicamento corticosteroide en la articulación de la rodilla pueden ayudar a reducir los síntomas de un brote de artritis y proporcionar un alivio del dolor que dura algunos meses. Las inyecciones no son efectivas en todos los casos y causan algunos de los mismos efectos secundarios que los medicamentos orales con esteroides, incluido un mayor riesgo de infección, retención de agua y niveles elevados de azúcar en la sangre.
  • Ácido hialurónico. Este líquido espeso (viscoso) se encuentra normalmente en las articulaciones sanas; al inyectar esto en las rodillas dañadas puede aliviar el dolor y proporcionar lubricación. El ácido hialurónico inyectado, que se deriva de las crestas de gallo, se utilizó por primera vez en la década de 1970 para tratar la artritis en caballos de carrera. La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) lo aprobó para uso humano en 1997. Los expertos no están muy seguros de cómo funciona el ácido hialurónico, pero puede reducir la inflamación. El alivio de una serie de inyecciones puede durar hasta seis meses. Actualmente hay tres formas inyectables disponibles; Hyalgan, Synvisc y Euflexxa. Euflexxa es la única que no se deriva de las crestas de gallo, lo que permite su uso seguro en pacientes con alergia al huevo.
  • Analgésicos tópicos. Un parche de lidocaína aplicado a las rodillas artríticas puede proporcionar un alivio significativo del dolor. La FDA ha aprobado un producto de venta libre, la capsaicina, para el alivio temporal del dolor de la artritis. Se vende bajo varios nombres, y muchas farmacias también tienen sus propias marcas.

Prevención

Aunque no siempre es posible prevenir el dolor de rodilla, las siguientes sugerencias pueden ayudar a prevenir las lesiones y el deterioro de las articulaciones:

  • Evite el sobrepeso. Mantener un peso saludable es una de las mejores cosas que puede hacer por sus rodillas: cada libra adicional ejerce una presión adicional sobre sus articulaciones, lo que aumenta el riesgo de lesiones en los ligamentos y los tendones e incluso la osteoartritis.
  • Fortalezca su cuerpo, mantengase ágil. Debido a que los músculos débiles son una de las causas principales de las lesiones de rodilla, se beneficiará de fortalecer sus cuádriceps y de los isquiotibiales, que sostienen sus rodillas. Pruebe las extensiones de rodilla, los estiramientos de los músculos isquiotibiales y las prensas con las piernas para fortalecer estos músculos. El entrenamiento de equilibrio y estabilidad ayuda a que los músculos alrededor de las rodillas trabajen juntos de manera más efectiva. Y como los músculos tensos también pueden provocar lesiones, el estiramiento es importante. Intente incluir ejercicios de flexibilidad en sus entrenamientos.
  • Sea inteligente con el ejercicio. Si tiene osteoartritis, dolor crónico de rodilla o lesiones recurrentes, es posible que deba cambiar la forma en que hace ejercicio. Eso no significa que tenga que dejar de estar activo, pero sí que debe ser inteligente sobre cuándo y cómo hacer ejercicio. Si le duelen las rodillas después de trotar o jugar al baloncesto u otros deportes que le dan un golpe fuerte en las articulaciones, considere cambiar a la natación, a los aeróbicos acuáticos u otras actividades de bajo impacto, al menos durante algunos días a la semana. A veces, simplemente limitar las actividades de alto impacto proporcionará alivio.
  • Asegúrese de que sus zapatos le queden bien. Si el zapato le queda perfecto, estará mucho más seguro. Elija calzado adecuado para su deporte. Las zapatillas para correr no están diseñadas para giros bruscos, por ejemplo, pero las zapatillas de tenis y racquetball si lo están.
  • Consienta sus rodillas. El uso del equipo adecuado para actividades sensibles a la rodilla puede ayudar a prevenir lesiones. Use rodilleras cuando juegue voleibol o coloque alfombras y abroche el cinturón de seguridad cada vez que maneje. La mayoría de las rótulas rotas ocurren en accidentes automovilísticos.
  • Escuche a su cuerpo. Si le duelen las rodillas o se siente fatigado, no sea un héroe; tómese un descanso. Es mucho más probable que se lastime cuando está cansado.

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