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Ciática

Resumen

El nervio más largo de su cuerpo, el nervio ciático, se extiende desde la pelvis a través del área de los glúteos y la cadera hasta la parte posterior de cada pierna. Controla muchos de los músculos de la parte inferior de las piernas y proporciona sensación a los muslos, piernas y pies. El término "ciática" se refiere al dolor que se irradia a lo largo de la trayectoria de este nervio, desde la espalda hasta el glúteo y hacia la pierna.

La ciática no es un trastorno en sí mismo. En cambio, es un síntoma de otro problema relacionado con el nervio, como una hernia de disco. Dependiendo de la causa, el dolor de la ciática aguda generalmente desaparece por sí solo en un período que varía de días a semanas.

Durante un ataque, las aplicaciones de calor y frío, los analgésicos de venta libre y el ejercicio o la terapia física pueden ayudar a aliviar las molestias de la ciática y acelerar la recuperación. La cirugía para aliviar la presión sobre el nervio puede ser una opción cuando los síntomas de la ciática no responden a un tratamiento conservador y el dolor es crónico o incapacitante. Las medidas conservadoras, como las enumeradas anteriormente y la realización de ciertos bloqueos nerviosos, son la piedra angular del tratamiento antes de la cirugía en circunstancias normales.

Causas

La ciática ocurre con frecuencia cuando se comprime una raíz nerviosa en la columna inferior (lumbar), con mayor frecuencia como resultado de una hernia de disco en la espalda baja. Los discos son almohadillas de cartílago que separan los huesos (vértebras) de la columna vertebral. Mantienen la columna vertebral flexible y actúan como amortiguadores para suavizar el impacto de las vértebras cuando usted se mueve.

A medida que envejecemos, los discos pueden comenzar a deteriorarse, volviéndose más secos, más planos y más frágiles. Eventualmente, la cubierta externa fibrosa y dura del disco puede desarrollar pequeños desgarres, causando que la sustancia gelatinosa en el centro del disco se filtre (hernia o ruptura). La hernia de disco puede presionar una raíz nerviosa y causar dolor en la espalda, la pierna o ambos. Si el disco dañado está en la parte media o inferior de la espalda, también puede experimentar entumecimiento, hormigueo o debilidad en el glúteo, la pierna o el pie. Además, la sustancia gelatinosa puede causar una irritación química en los nervios espinales y los ligamentos, lo que se conoce como "aracnoiditis".

Aunque una hernia discal es, con mucho, la causa más común de dolor del nervio ciático, otras afecciones también pueden ejercer presión sobre el nervio ciático, por ejemplo:

  • Estenosis espinal lumbar. Su médula espinal es un manojo de nervios que se extiende a lo largo de la columna vertebral. Se encuentra dentro de un canal (canal espinal) que se encuentra dentro de las vértebras. Treinta y un pares de nervios se ramifican desde la médula espinal, proporcionando comunicación entre su cerebro y el resto de su cuerpo. En la estenosis espinal, una o más áreas del canal espinal se estrechan, ejerciendo presión sobre la médula espinal o sobre las raíces de los nervios que se ramifican. Cuando el estrechamiento se produce en la columna vertebral inferior, las raíces nerviosas lumbares y sacras pueden verse afectadas.
  • Espondilolistesis. Esta condición, a menudo el resultado de una enfermedad degenerativa del disco, ocurre cuando una vértebra se desliza ligeramente hacia adelante sobre otra vértebra. El hueso desplazado puede comprimir el nervio ciático donde sale de la columna vertebral.
  • Síndrome piriforme. Corriendo directamente sobre el nervio ciático, el músculo piriforme comienza en la parte inferior de la columna vertebral y se conecta a cada muslo (fémur). El síndrome piriforme ocurre cuando el músculo se contrae o sufre espasmos, ejerciendo presión sobre el nervio ciático. El dolor puede irradiarse por la parte posterior de su muslo, pero no se extiende por debajo de la rodilla. Las mujeres activas, por ejemplo, corredoras y las que caminan mucho, son especialmente propensas a desarrollar la enfermedad. Permanecer sentado prolongadamente, accidentes automovilísticos y caídas también pueden contribuir al síndrome piriforme.
  • Tumores espinales. En la columna vertebral, los tumores pueden aparecer dentro de la médula espinal, dentro de las membranas (meninges) que cubren la médula espinal, o en el espacio entre la médula espinal y las vértebras, el sitio más común. A medida que crece, un tumor comprime el cordón mismo o las raíces nerviosas. Esto puede causar dolor de espalda severo que puede extenderse a sus caderas, piernas o pies; debilidad muscular y pérdida de sensibilidad, especialmente en las piernas; dificultad para caminar; y, a veces, pérdida de la función vesical o intestinal.
  • Trauma. Un accidente automovilístico, una caída o un golpe en la columna vertebral puede dañar las raíces nerviosas lumbares o sacras.
  • Tumor o lesión del nervio ciático. Aunque esto no ocurre con frecuencia, el nervio ciático en sí puede verse afectado por un tumor o una lesión.
  • Otras causas. En algunos casos, es posible que su médico no pueda encontrar una causa para su ciática. Una serie de problemas pueden afectar los huesos, las articulaciones y los músculos, todos los cuales podrían causar dolor ciático.

Señales y Síntomas

Dolor que se irradia desde la columna vertebral inferior (lumbar) hasta el glúteo y hacia la parte posterior de la pierna es el sello distintivo de la ciática. Es posible que sienta la incomodidad casi en cualquier lugar a lo largo de la vía nerviosa, pero es especialmente probable que siga un camino desde su espalda baja hasta su glúteo y la parte posterior de su muslo y pantorrilla.

El dolor puede variar ampliamente, desde un dolor leve hasta una sensación de quemazón aguda o una incomodidad insoportable. A veces puede sentirse como una sacudida o descarga eléctrica. El dolor ciático a menudo comienza gradualmente y se intensifica con el tiempo. Puede empeorar cuando tose o estornuda, y sentarse o caminar durante un tiempo prolongado también puede agravar los síntomas. Generalmente solo afecta a una extremidad inferior.

Además del dolor, también puede experimentar:

  • Adormecimiento o debilidad muscular a lo largo de la vía nerviosa en su pierna o pie. En algunos casos, puede experimentar dolor en una parte de su pierna y entumecimiento en otra.
  • Hormigueo o una sensación de alfileres y agujas, más comúnmente en los dedos de los pies o en parte del pie.
  • Pérdida del control intestinal o incontinencia. Esta es una señal del síndrome de cauda equina, una condición rara pero grave que requiere atención de emergencia. Si experimenta alguno de estos síntomas, busque ayuda médica de inmediato.

Buscando Asesoría Médica

La ciática leve suele desaparecer si se le da un poco de tiempo y paciencia. Llame a su médico si las medidas de cuidado personal no logran aliviar sus síntomas o si su dolor dura más de seis semanas, si es grave o empeora progresivamente. Obtenga atención médica inmediata si usted:

  • Experimenta dolor repentino y severo, entumecimiento o debilidad muscular en su espalda o pierna
  • El dolor es experimentado después de  una lesión violenta, como un accidente de tráfico.
  • Tiene problemas para controlar sus intestinos o vejiga

Los factores de riesgo son: problemas de salud, elecciones de estilo de vida y características inherentes, como la edad o la raza, que hacen que sea más probable que desarrolle una afección en particular. Los principales factores de riesgo para la ciática incluyen:

  • Edad. Los cambios relacionados con la edad en la columna vertebral son la causa más común de la ciática. Es probable que usted tenga algún deterioro en los discos en su espalda para cuando cumpla 30 años, y la mayoría de las personas que desarrollan discos herniados tienen entre 30 y 40 años. La estenosis espinal, otra causa principal de la ciática, afecta principalmente a personas de 50 años o más.
  • Ocupación. Un trabajo que requiera girar la espalda, transportar cargas pesadas o conducir un vehículo motorizado durante largos períodos de tiempo lo hace más propenso a desarrollar ciática.
  • Actividad física. Aunque caminar y trotar se han asociado con un mayor riesgo de ciática, el ejercicio en general no se relaciona con este padecimiento. De hecho, las personas que se sientan por períodos prolongados o tienen un estilo de vida sedentario tienen más probabilidades de desarrollar ciática que las personas activas.
  • Factores genéticos. Los investigadores han identificado dos genes que pueden predisponer a algunas personas a problemas de disco.
  • Diabetes. Esta condición, que afecta la forma en que su cuerpo usa el azúcar en la sangre, aumenta el riesgo de daño a los nervios.

Detección y Diagnóstico

Para ayudar a diagnosticar la ciática y determinar qué nervios están siendo afectados, si es que hay alguno, su médico le preguntará acerca de su historial médico y le realizará un examen físico completo, prestando especial atención a su columna vertebral y piernas.

También es probable que tenga que realizarse algunas pruebas básicas que verifiquen su fuerza muscular y sus reflejos. Por ejemplo, se le puede pedir que camine con los dedos de los pies o los talones, que se levante de una posición en cuclillas y, mientras está acostado boca arriba, levante las piernas una por una en el aire. El dolor que resulta de la ciática generalmente empeorará durante estas actividades.

Si su dolor dura más de seis semanas o es muy intenso, o si tiene otra afección grave como el cáncer, es posible que le realicen una o más pruebas de diagnóstico por imágenes para ayudar a identificar por qué se comprime el nervio ciático y para descartar otras causas para sus síntomas.

Estas pruebas incluyen:

  • Radiografía espinal. Debido a que los rayos X ordinarios no pueden detectar problemas de hernia de disco o daño a los nervios, generalmente no son útiles para identificar la causa de la ciática. Sin embargo, una radiografía de la columna vertebral puede mostrar la mayoría de los cánceres que afectan las estructuras óseas de la columna vertebral, los discos estrechados y la espondilolistesis, y puede ayudar a descartar otras causas de afectación de la raíz nerviosa.
  • Imágenes de resonancia magnética (IMR). Esta es probablemente la prueba más sensible para evaluar el dolor del nervio ciático. En lugar de rayos X, la resonancia magnética utiliza un potente imán y ondas de radio para producir imágenes transversales de su espalda. La prueba puede detectar daños en sus discos y ligamentos, así como la presencia de tumores. La IRM no es invasiva y no tiene efectos secundarios dañinos.
    Durante la prueba, usted se acuesta en una mesa móvil dentro de la máquina de IRM, que es esencialmente un imán grande. Si tiene dificultades para permanecer recostado durante el período de tiempo requerido, generalmente de 30 a 90 minutos, o si incomoda por el espacio cerrado, se le puede administrar un sedante. Algunas unidades de IRM pueden ser más anchas, más cortas o abiertas en todos lados, lo que puede ser más cómodo para usted, aunque la calidad de las imágenes tomadas con estos sistemas puede variar.
  • Tomografía computarizada  (TC). Esta prueba utiliza un fino haz de radiación para producir imágenes detalladas y transversales de su cuerpo. Cuando se usa la TC para obtener imágenes de la columna vertebral, es posible que se le inyecte un medio de contraste en el canal espinal antes de tomar las radiografías, un procedimiento llamado mielograma por TC. Luego, el tinte circula alrededor de la médula espinal y los nervios espinales, que aparecen blancos en la exploración.
    La prueba puede mostrar discos herniados y tumores , pero presenta algunos riesgos, que incluyen infección y daño a la médula espinal. Además, la TC lo expone a más radiación ionizante que los rayos X regulares.

Tratamiento

Para la mayoría de las personas, el dolor de ciática responde bien a las medidas de cuidado personal. Usted se sanará más rápido si continúa con sus actividades habituales, pero sobretodo evitando lo que causó el dolor al inicio. Aunque descansar por un día o dos puede proporcionar algo de alivio, el reposo prolongado en cama no es una buena idea. A la larga, la inactividad empeorará sus síntomas.

Además, los siguientes cuidados pueden ser beneficiosos:

  • Compresas frías. Inicialmente, su médico puede sugerir el uso de compresas frías para reducir la inflamación y aliviar las molestias. Envuelva una bolsa de hielo o un paquete de arvejas congeladas en una toalla limpia y aplíquelas en las áreas dolorosas durante 15 a 20 minutos al menos cuatro veces al día.
  • Paquetes calientes. Después de 48 horas, aplique calor en las áreas dolorosas. Use paquetes calientes, una lámpara de calor o una almohadilla térmica en el ajuste más bajo. Si continúa teniendo dolor, intente alternar bolsas frías y calientes.
  • Estiramientos. Inicialmente, realice ejercicios de estiramiento pasivo para la parte baja de la espalda, estos pueden ayudarle a sentirse mejor y aliviar la compresión de la raíz nerviosa, pero evite sacudidas, rebotes o torsiones.
  • Medicamentos de venta libre. Los analgésicos se clasifican en dos categorías: los que reducen el dolor y la inflamación y los que solo tratan el dolor. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES), como la aspirina y el ibuprofeno, y los productos de acetaminofeno, como el Tylenol, pueden ser útiles para la ciática.

Aunque pueden proporcionar un alivio real, ambos tipos de medicamentos tienen un "efecto límite", es decir, hay un límite a la cantidad de dolor que pueden controlar. Si tiene un dolor de moderado a intenso, exceder la dosis recomendada no proporcionará beneficios adicionales. Además, los AINES pueden causar efectos secundarios como náuseas, sangrado estomacal o úlceras, y el paracetamol puede causar problemas en el hígado si se toma en exceso.

Si usa estos medicamentos, hable con su médico para que pueda ser monitoreado en una búsqueda de problemas. Además, vuelva a evaluar periódicamente si todavía los necesita. El ejercicio, el estiramiento, el masaje y otros tratamientos no farmacológicos a menudo pueden proporcionar los mismos beneficios sin efectos secundarios.

  • Medicamentos con receta. En algunos casos, su médico puede recetarle un medicamento antiinflamatorio junto con un relajante muscular. Los antidepresivos tricíclicos y los medicamentos anticonvulsivos también se pueden prescribir para el dolor crónico. Pueden ayudar bloqueando los mensajes de dolor al cerebro o mejorando la producción de endorfinas, los analgésicos naturales de su cuerpo.
  • Terapia física. Si tiene una hernia de disco, la terapia física puede jugar un papel vital en su recuperación. Una vez que el dolor agudo mejora, su médico o un fisioterapeuta pueden diseñar un programa de rehabilitación para ayudar a prevenir lesiones recurrentes.
    La rehabilitación generalmente incluye ejercicios para ayudar a corregir su postura, fortalecer los músculos que sostienen su espalda y mejorar su flexibilidad. Su médico le pedirá que inicie la terapia física, el ejercicio o ambos lo antes posible. Esta es la piedra angular de su programa de tratamiento y debe convertirse en parte de su rutina permanente en el hogar.
  • Ejercicio regular. Puede parecer contraproducente  ejercitarse cuando se experimenta dolor, pero el ejercicio regular es una de las mejores formas de combatir el malestar crónico.
    El ejercicio hace que su cuerpo libere endorfinas: sustancias químicas que evitan que las señales de dolor lleguen a su cerebro. Las endorfinas también ayudan a aliviar la ansiedad y la depresión, afecciones que pueden hacer que su dolor sea más difícil de controlar. Además, combinar ejercicios aeróbicos con entrenamiento de fuerza y ​​ejercicios que mantengan o mejoren la flexibilidad puede ayudar a prevenir cambios degenerativos relacionados con la edad en su espalda.

    Si es nuevo en el ejercicio, comience lentamente y progrese a por lo menos 30 minutos la mayoría de los días. Para prevenir lesiones, considere aprender técnicas adecuadas de levantamiento de pesas con un entrenador personal certificado, especialista en acondicionamiento físico o fisioterapeuta.

Tratamientos Más Agresivos
Cuando las medidas conservadoras no alivian su dolor dentro de un período de tiempo razonable, cualquiera de las siguientes opciones puede ser una opción:

  • Inyecciones epidurales de esteroides. En algunos casos, su médico puede inyectar un medicamento corticosteroide en el área afectada. Los corticosteroides imitan los efectos de las hormonas cortisona e hidrocortisona, que son producidas por la capa externa (corteza) de las glándulas suprarrenales. Cuando se prescribe en dosis que exceden sus niveles naturales, los corticosteroides suprimen la inflamación, aliviando así la presión y el dolor.
    Se pueden realizar inyecciones epidurales para ayudar a diagnosticar dónde está el dolor real (bloqueo nervioso diagnóstico) este también puede ayudar en la recuperación y reducir los episodios dolorosos. Las inyecciones para la ciática van desde simples bloqueos nerviosos hasta inyecciones específicas más complejas.
  • La rizotomía por radiofrecuencia es un procedimiento que se realiza después de que se haya logrado una reducción temporal exitosa del dolor con bloqueos nerviosos, y se realiza con un equipo especial que incluye una máquina de radiofrecuencia y fluoroscopia, para garantizar la seguridad y comodidad del paciente durante el procedimiento.
  • Cirugía. Por lo general, ésta se reserva para los momentos en que el nervio comprimido causa debilidad significativa, incontinencia intestinal o urinaria, o si tiene un dolor que empeora progresivamente o no mejora con otras terapias.
    La cirugía se realiza con mayor frecuencia para extirpar una parte de una hernia de disco que está presionando un nervio, un procedimiento llamado discectomía. Idealmente, la mayor parte del disco se deja intacto para preservar la mayor parte de la anatomía normal posible. A veces, un cirujano realizará esta operación a través de una pequeña incisión mientras mira a través de un microscopio (microdiscectomía ).
  • La discectomía percutánea es un procedimiento que se puede realizar como paciente ambulatorio cuando una hernia de disco está contenida y no se extruye, e involucra generalmente uno o dos niveles. Las ventajas incluyen una invasividad mínima y ninguna incisión abierta con una cicatriz mínima o casi sin cicatrices.
    Las tasas de éxito de la discectomía estándar y la microdiscectomía  son casi iguales, pero es probable que tenga menos dolor y que se recupere más rápidamente con la microdiscectomía. Las posibles complicaciones para cualquiera de los tipos de cirugía de disco incluyen sangrado, infección, lesión de los nervios o la médula espinal, cicatrización y los riesgos de la anestesia. Además, aunque puede experimentar resultados inmediatos de la cirugía de disco, no detiene los cambios degenerativos y su dolor puede repetirse con el tiempo.

Prevención

No siempre es posible prevenir la ciática, pero las siguientes sugerencias pueden jugar un papel clave en la protección de la espalda:

  • Hacer ejercicio regularmente. Esto es lo más importante que puede hacer por su salud general y por su espalda.
    Preste especial atención a los músculos del tronco: los músculos del abdomen y la parte inferior de la espalda que son esenciales para una postura y alineación adecuadas. Pilates, una técnica de ejercicio para el acondicionamiento y rehabilitación total del cuerpo, puede ser particularmente útil para mantener estos músculos fuertes.

    Para obtener beneficios cardiovasculares, intente usar una bicicleta estacionaria, cinta de correr, entrenador elíptico o una máquina de esquí de travesía. También se recomienda ir en bicicleta al aire libre, pero asegúrese de que su asiento y manubrios estén ajustados correctamente.

  • Mantenga una postura adecuada cuando se siente. Una buena silla debe apoyar cómodamente sus caderas y el asiento no debe presionar la parte posterior de sus muslos o rodillas. Si la silla no soporta la curva natural en la parte inferior de su columna vertebral, coloque una toalla enrollada o una almohada detrás de su espalda.
    Cuando trabaje en una computadora, ajuste su silla de modo que sus pies queden planos sobre el piso y sus brazos descansen en su escritorio o en los brazos de la silla, con los codos doblados en ángulo recto. Tome descansos frecuentes, incluso si es solo para caminar alrededor de su oficina.

    Cuando conduzca, ajuste su asiento para mantener las rodillas y las caderas al mismo nivel, y mueva el asiento hacia adelante así evitará estirarse demasiado para alcanzar  los pedales.

  • Utilice la mecánica corporal adecuada. Ser consciente de cómo está de pie, levantar objetos pesados ​​e incluso cómo duerme puede hacer mucho para mantener su espalda sana. Esto se debe a que una mala postura le estresa la espalda, lo que provoca fatiga y estrés en las articulaciones y los nervios. Si está de pie por largos períodos, descanse un pie en un taburete o caja pequeña de vez en cuando. Mientras está de pie, mantenga el material de lectura al nivel de los ojos en lugar de inclinarse hacia adelante.
    Antes de levantar algo pesado, decida dónde lo colocará y cómo llegará allí. Doble las rodillas, no la espalda, para que las piernas hagan la fuerza y levanten el objeto. Lleve objetos cerca de su cuerpo a la altura de la cintura. Si es posible, coloque el objeto sobre una superficie entre el hombro y la altura de la rodilla para evitar levantar objetos sobre su cabeza o inclinarse demasiado. No tuerza la cintura. En su lugar, gire con  sus pies.

    Tenga cuidado al mover cosas pesadas cuando esté cansado, ya que la fatiga puede hacer que se mueva más torpemente. Las cargas pesadas representan el mayor riesgo, así que conozca sus límites. No intente levantar algo que siente que está más allá de su capacidad.

    Para una mejor postura al dormir, elija un colchón firme. Use almohadas para apoyarse, pero no use una que levante su cuello en un ángulo severo.

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