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Estenosis Espinal

Resumen

La estenosis espinal es un estrechamiento de una o más áreas de su columna, con mayor frecuencia en la parte superior o inferior de la espalda. Este estrechamiento puede ejercer presión sobre la médula espinal o sobre los nervios que se ramifican desde las áreas comprimidas. Esto puede llevar a una serie de problemas, dependiendo de los nervios afectados. En general, la estenosis espinal puede causar calambres, dolor o entumecimiento en las piernas, la espalda, el cuello, los hombros o los brazos; una pérdida de sensación en sus extremidades; y algunas veces problemas con la vejiga o la función intestinal.

Los síntomas leves de la estenosis espinal a menudo son disminuidos por los analgésicos, la terapia física o una faja de soporte lumbar. Varios tipos de inyecciones, como la epidural y los bloqueos de las articulaciones facetarias, pueden ayudar a localizar dónde se encuentran los generadores de dolor que producen síntomas. Estas inyecciones pueden brindar también una función terapéutica y proporcionar alivio durante semanas o meses. Los procedimientos más sofisticados, como la rizotomía por radiofrecuencia, pueden proporcionarle un mayor intervalo de tiempo sin dolor. En los casos más graves de estenosis espinal, los médicos pueden recomendar la cirugía para crear espacio adicional para la médula espinal o los nervios. Aunque ésta generalmente proporciona cierto alivio, no puede reparar los nervios dañados ni detener los procesos degenerativos que a menudo conducen a la estenosis espinal. Desafortunadamente, incluso después de la cirugía, los síntomas de la estenosis espinal pueden reaparecer o empeorar con el tiempo.

Señales y Síntomas

El estrechamiento espinal no siempre causa problemas. Pero si las áreas estrechas comprimen la médula espinal o los nervios espinales, es probable que desarrollen señales y síntomas. Estos a menudo comienzan gradualmente y empeoran con el tiempo. Los más comunes incluyen:

  • Dolores o calambres en las piernas. Los nervios comprimidos en la parte inferior de su columna vertebral pueden provocar una condición llamada pseudoclaudicación, claudicación neurógena o claudicación intermitente, que causa dolor o calambres en las piernas cuando usted está de pie durante largos períodos de tiempo o cuando camina. La incomodidad generalmente disminuye cuando se inclina hacia adelante o se sienta, pero continúa si se mantiene erguido.
    Otro tipo de claudicación intermitente (claudicación vascular) ocurre cuando hay un estrechamiento o bloqueo en las arterias de las piernas.

    Aunque ambos tipos de claudicación causan síntomas similares, difieren en dos formas importantes: la claudicación vascular empeora cuando camina cuesta arriba y mejora cuando se detiene. La pseudoclaudicación suele ser peor cuando usted va cuesta abajo y mejora cuando se inclina hacia adelante o se sienta.

  • Dolor irradiado de espalda y cadera. Una hernia discal puede comprimir los nervios de la columna lumbar, lo que provoca un dolor que comienza en la cadera o los glúteos y se extiende hacia la parte posterior de la pierna. El dolor es peor cuando está sentado y generalmente afecta solo un lado.
    Usted también puede experimentar entumecimiento, debilidad u hormigueo en la pierna o el pie. Para algunas personas, el dolor que irradia es una molestia menor, pero para otras, puede ser debilitante.
  • Dolor en cuello y hombros. Es probable que esto ocurra cuando se comprimen los nervios de su cuello. El dolor puede ocurrir solo ocasionalmente o puede ser crónico, y algunas veces puede extenderse a su brazo o mano. También puede experimentar dolores de cabeza, pérdida de sensibilidad o debilidad muscular.
  • Pérdida del equilibrio. La presión sobre la médula espinal cervical puede afectar los nervios que controlan su equilibrio, lo que ocasiona torpeza o tendencia a caer.
  • Pérdida de la función intestinal o incontinencia urinaria (síndrome de cauda equina). En casos severos, los nervios de la vejiga o el intestino pueden verse afectados, lo que lleva a una incontinencia urinaria o fecal parcial o completa. Si experimenta alguno de estos problemas, busque atención médica de inmediato.

Causas

Comprender la anatomía de la columna hace que sea más fácil entender cómo se desarrolla la estenosis espinal y cómo puede llevar a varios problemas. Las partes principales de la columna vertebral son las siguientes:

  • Vértebras. Su columna vertebral está formada por 24 huesos apilados uno encima del otro, además del sacro y el coxis. La mayoría de los adultos tienen siete vértebras en el cuello (vértebras cervicales), 12 en la pared posterior del tórax (vértebras torácicas) y cinco vértebras en la curva interna de la parte inferior de la espalda (vértebras lumbares). El sacro consiste en cinco vértebras fusionadas entre los huesos de la cadera. El coxis se compone de tres a cinco huesos fusionados al final de la columna vertebral.
  • Ligamentos. Estas resistentes bandas elásticas de tejido ayudan a mantener las vértebras en su lugar cuando usted se mueve.
  • Discos intervertebrales. Estas almohadillas elásticas de cartílago separan las vértebras. Mantienen la columna vertebral flexible y actúan como amortiguadores para suavizar el impacto de las vértebras cuando usted se mueve. Cada disco consta de un anillo de tejido fibroso resistente (anillo fibroso) que rodea un centro gelatinoso (núcleo pulposo).
  • Articulaciones facetarias. Ubicadas en los lados, la parte superior y la parte inferior de cada vértebra, estas articulaciones conectan las vértebras entre sí y estabilizan la columna aún mientras permiten flexibilidad. Las articulaciones están recubiertas con un lubricante para que se deslicen suavemente.
  • Médula espinal. Este largo haz de nervios se extiende desde el tronco cerebral en la base de su cráneo hasta la segunda vértebra lumbar en la parte inferior de su espalda. Cuando la médula espinal termina, otro grupo de nervios (cauda equina) continúa por el canal espinal.
    Los nervios dentro de la médula espinal (neuronas motoras superiores) llevan mensajes entre su cerebro y los nervios que van a todas las partes de su cuerpo debajo de su cabeza. Dos nervios espinales, uno que conduce al lado derecho de su cuerpo y otro al lado izquierdo, se extienden desde la médula espinal entre cada vértebra. Los nervios salen a través de las aberturas a ambos lados de las vértebras (foramen intervertebral).

    En total, hay 31 pares de nervios espinales en el cuello y la espalda. Algunos transmiten información de su cuerpo a su cerebro, y otros envían mensajes desde su cerebro a sus músculos, piel y otros órganos.

  • Canal espinal. La médula espinal pasa a través de este canal en su columna vertebral. Normalmente, el canal espinal es lo suficientemente espacioso para acomodar la médula espinal, pero los cambios degenerativos en la columna pueden estrechar el canal.

Cómo se Desarrolla la Estenosis Espinal

Los médicos clasifican la estenosis como primaria (congénita) o adquirida. La estenosis primaria, que es relativamente poco frecuente, está presente al nacer. Pero la mayoría de las personas han adquirido estenosis espinal, es decir este padecimiento se ha desarrollado más adelante en sus vidas, generalmente como resultado de cambios degenerativos en la columna que ocurren al envejecer.

La causa principal de la degeneración espinal es la osteoartritis, una afección artrítica que afecta el cartílago que protege los extremos de los huesos en sus articulaciones. Con el tiempo, el cartílago comienza a deteriorarse y su superficie lisa se vuelve áspera. Si se desgasta completamente, el hueso puede rozar dolorosamente sobre otro hueso. En un intento por reparar el daño, su cuerpo puede producir crecimientos óseos llamados espolones óseos. Cuando se forman en las articulaciones facetarias de la columna vertebral, estas estrechan el canal espinal.

Otros factores que pueden causar un estrechamiento del canal espinal son:

  • Disco herniado. A los 30 años, sus discos pueden comenzar a mostrar signos de deterioro. Comienzan a perder su contenido de agua, haciéndose más planos y más frágiles. Eventualmente, la cubierta externa fibrosa y dura del disco puede desarrollar pequeños desgarros, causando que la sustancia gelatinosa en el centro del disco se filtre (hernia o ruptura). La hernia de disco presiona los nervios circundantes, causando dolor en su espalda, pierna o ambos. A veces, también podría experimentar entumecimiento, hormigueo o debilidad en el glúteo, la pierna o el pie del lado afectado.
  • Cambios en el ligamento. Los ligamentos en su espalda pueden sufrir cambios degenerativos, volviéndose rígidos y gruesos con el tiempo. Esta pérdida de elasticidad puede acortar la columna vertebral, estrechando el canal espinal y comprimiendo las raíces nerviosas.
    A veces, el desgaste de los discos y los ligamentos hace que una vértebra lumbar se deslice sobre otra, una condición llamada espondilolistesis. Esto a menudo comprime los nervios de la columna vertebral, lo que provoca entumecimiento, hormigueo y debilidad en las piernas, especialmente cuando está de pie durante largos períodos de tiempo o cuando camina.
  • Tumores espinales. En la columna vertebral, se pueden formar crecimientos anormales dentro de la médula espinal, dentro de las membranas (meninges) que cubren la médula espinal, o en el espacio entre la médula espinal y las vértebras, este es el sitio más común.
    Los tumores también se pueden diseminar (metastatizar) a la columna vertebral o la médula espinal desde otras partes del cuerpo. Los tumores primarios o metastásicos pueden ocurrir en cualquier lugar a lo largo de la columna vertebral, incluyendo el sacro y la columna torácica, donde la osteoartritis es rara.

    Al crecer los tumores pueden comprimir la médula espinal y las raíces nerviosas. Esto puede causar dolor de espalda severo que puede extenderse a sus caderas, piernas o pies; causar debilidad muscular y pérdida de sensibilidad, especialmente en las piernas; dificultad para caminar o incluso parálisis; y, a veces, pérdida de la función  intestinal o incontinencia urinaria.

  • Lesión. Los accidentes automovilísticos y otros traumas pueden afectar profundamente la columna vertebral y la médula espinal. A veces, la columna vertebral o el canal espinal pueden estar dislocados, ejerciendo presión sobre la médula y las neuronas motoras inferiores. En otros casos, los fragmentos de hueso de una fractura de la columna vertebral pueden penetrar en el canal espinal. La inflamación del tejido después de la cirugía de espalda también puede ejercer presión sobre la médula espinal o los nervios.
  • Enfermedad ósea de PagetEl hueso es un tejido vivo el cual cuenta con un proceso continuo de renovación. Durante este proceso de remodelación, el hueso viejo es removido y reemplazado por hueso nuevo. En la enfermedad de Paget, su cuerpo genera hueso nuevo a un ritmo más rápido de lo normal. Esto produce huesos blandos y débiles que son propensos a las fracturas. También puede crear huesos deformados o anormalmente grandes.Cuando se desarrollan huesos inusualmente grandes en la columna vertebral, éstos comprimen la médula espinal o los nervios que salen de su cerebro y la médula espinal. El dolor resultante a menudo es intenso y puede irradiarse desde la parte baja de la espalda hacia las piernas. También puede experimentar entumecimiento, hormigueo o debilidad en las piernas o, en algunos casos, visión doble.
  • Acondroplasia. Este trastorno genético disminuye la velocidad a la que se forma el hueso durante el desarrollo fetal y en la primera infancia. Como resultado, las personas con acondroplasia son de baja estatura, a menudo no más de cuatro pies de altura cuando están completamente desarrolladas. A menudo tienen manos y dedos pequeños y brazos y muslos inusualmente cortos. También tienen un canal espinal estrecho, que ejerce presión sobre la médula espinal.

Detección y Diagnóstico

Muchas personas ignoran los síntomas de la estenosis espinal, creyendo que el dolor y la rigidez que experimentan son una parte normal del envejecimiento. Pero la incomodidad, especialmente si interfiere con su movilidad, nunca es normal. Busque atención médica si tiene dolor, rigidez, entumecimiento o debilidad en su espalda, piernas, cuello u hombros que no estén relacionados con el ejercicio o el esfuerzo excesivo.

La estenosis espinal sea probablemente el diagnóstico si usted tiene dolor en las piernas que empeora al caminar y mejora cuando se sienta o se inclina hacia adelante. Obtenga atención inmediata si repentinamente tiene problemas para controlar sus intestinos o vejiga.

La estenosis espinal puede ser difícil de diagnosticar porque sus signos y síntomas a menudo son intermitentes y se parecen a los de muchas afecciones relacionadas con la edad. Para ayudar a diagnosticar la estenosis espinal y descartar otros trastornos, su médico le preguntará acerca de su historial médico y le realizará un examen físico que puede incluir revisar sus pulsos periféricos, rango de movimiento y reflejos de las piernas.

También es probable que se le realice uno o más de los siguientes exámenes:

  • Radiografía espinal. Aunque es poco probable que una radiografía confirme que usted padece de estenosis espinal, puede ayudar a descartar problemas que causan síntomas similares, como una fractura, un tumor óseo o un defecto hereditario.
  • Imágenes de resonancia magnética (IRM). En muchos casos, esta es la prueba de imagen de elección para diagnosticar la estenosis espinal. En lugar de rayos X, una resonancia magnética utiliza un potente imán y ondas de radio para producir imágenes de la sección transversal de su espalda. La prueba puede detectar daños en sus discos y ligamentos, así como la presencia de tumores.
  • Tomografía computarizada (TC). Esta prueba utiliza un fino haz de radiación  para producir imágenes detalladas y en sección transversal de su cuerpo, incluida la forma y el tamaño de su canal espinal. Debido a que usted recibe más radiación por una tomografía computarizada que al realizarse una radiografía regular, debe evitar esta prueba si está embarazada.
  • Mielograma por TC. Esta puede ser la prueba más sensible para detectar la estenosis espinal, pero debido a que presenta más riesgos que la IRM o la TC, puede que no sea la primera opción de su médico. Sin embargo, si está contemplando una cirugía, su médico puede recomendarle un mielograma por TC para evaluar la gravedad de la estenosis. En un mielograma, se inyecta un medio de contraste en su columna vertebral. El tinte luego circula alrededor de la médula espinal y los nervios espinales. Un mielograma puede mostrar discos herniados, espolones óseos y tumores.
  • Bone scan. En esta prueba, se inyecta en la vena de su brazo una pequeña cantidad de material radioactivo que se adhiere al hueso. El material emite ondas de radiación que son detectadas por una cámara gamma. La cámara produce imágenes de sus huesos. En cierto sentido, una gammagrafía ósea es lo opuesto a una radiografía estándar, en la cual la radiación pasa a través de su cuerpo para crear una imagen en la película. Una gammagrafía ósea puede detectar una serie de trastornos óseos, pero a menudo no puede distinguirlos. Por esa razón, generalmente se realiza junto a otras pruebas.
  • Otros procedimientos de diagnóstico. A veces, su médico puede optar por una inyección de bloqueo del nervio espinal o de esteroides epidurales. Si sus síntomas mejoran después de la inyección, la estenosis espinal es probablemente la causa de su malestar. El problema con este enfoque es que un resultado negativo no significa que no tenga estenosis espinal.

Tratamiento

Muchas personas con estenosis espinal pueden ser tratadas eficazmente con medidas conservadoras. Pero si tienen un dolor incapacitante o su capacidad para caminar está severamente afectada, su médico puede recomendar una cirugía de columna. La pérdida aguda de la función intestinal o de la vejiga generalmente se considera una emergencia médica y requiere una intervención quirúrgica inmediata.

Tratamientos no quirúrgicos
Antes de considerar la cirugía, es probable que su médico recomiende probar uno o más de los siguientes procedimientos durante al menos tres meses:

  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES). Estos incluyen medicamentos de venta libre y recetados, como aspirina, ibuprofeno (Advil, Motrin, otros) o indometacina (Indocin) para reducir la inflamación y el dolor. Aunque pueden proporcionar un alivio real, los AINES tienen un "efecto límite", es decir, hay un límite a la cantidad de dolor que pueden controlar.
    Si usted experimenta un dolor de moderado a intenso, exceder la dosis recomendada no proporcionará beneficios adicionales. Además, los AINES pueden causar efectos secundarios graves, como úlceras estomacales que pueden sangrar. Si toma estos medicamentos, hable con su médico para que pueda ser monitoreado en búsqueda de algún problema.
  • Analgésicos. Este grupo de analgésicos incluye paracetamol (Tylenol, otros). Los analgésicos no reducen la inflamación, pero pueden tratar eficazmente el dolor. Sin embargo, el uso excesivo y  crónico de paracetamol puede causar daño renal y hepático. El consumo de alcohol aumenta el riesgo de efectos secundarios graves.
  • Medicamentos no patentados. Los suplementos sin receta, como el sulfato de condroitina y la glucosamina, solos o en combinación, han mostrado efectos positivos sobre la osteoartritis. Pero aún no se sabe si son efectivos para tratar o prevenir la osteoartritis de la columna vertebral. Hable con su médico si está interesado en estos suplementos, ya que pueden interferir con otros medicamentos que esté tomando, especialmente warfarina (Coumadin).
  • Descanso o disminución de actividades. El descanso moderado seguido de un regreso gradual a la actividad puede mejorar los síntomas. Generalmente, caminar es el mejor ejercicio, especialmente para las personas con claudicación neurógena, pero también se recomienda andar en bicicleta porque mantiene la espalda en una posición flexionada en lugar de estar extendida.
  • Terapia física. Trabajar con un fisioterapeuta puede aumentar su fuerza y ​​resistencia y ayudar a mantener la flexibilidad y estabilidad de su columna vertebral.
  • Una faja lumbar o corsé. Esto ayuda a brindar apoyo y puede beneficiar especialmente a las personas que tienen músculos abdominales débiles o degeneración en más de un área de la columna vertebral.
  • Inyecciones epidurales de esteroides. En algunos casos, su médico puede inyectar un medicamento corticosteroide en el área afectada. Los corticosteroides imitan los efectos de las hormonas cortisona e hidrocortisona, que son producidas por la capa externa (corteza) de las glándulas suprarrenales. Cuando se prescribe en dosis que exceden sus niveles naturales, los corticosteroides suprimen la inflamación, aliviando así la presión y el dolor.
    Se pueden realizar inyecciones epidurales para ayudar a diagnosticar dónde está realmente el dolor (bloqueo  nervioso de diagnóstico) y también puede ayudar en la recuperación y reducir los episodios dolorosos. Las inyecciones para la ciática van desde simples bloqueos nerviosos hasta inyecciones dirigidas más complejas.
  • Rizotomía por radiofrecuencia.  Estos son procedimientos realizados después de que se haya logrado una reducción temporal exitosa del dolor con bloqueos nerviosos, y se realiza con un equipo especial que incluye una máquina de radiofrecuencia y fluoroscopia, para garantizar la seguridad y comodidad del paciente durante el procedimiento.

Cirugía
El objetivo de la cirugía es doble: aliviar la presión sobre la médula espinal o los nervios, y mantener la integridad y la fuerza de la columna vertebral. Esto se puede lograr de varias maneras, dependiendo de la causa del problema. Los procedimientos quirúrgicos más comunes incluyen:

  • Laminectomía descompresiva. En este procedimiento, su cirujano extrae toda la lámina (la parte posterior del hueso sobre el canal espinal) para crear más espacio para los nervios y permitir el acceso a espolones óseos o discos rotos que también se pueden ser extraídos. Una laminectomía a menudo se realiza a través de una única incisión en la espalda (cirugía abierta), aunque en algunos casos, su cirujano puede usar una técnica laparoscópica. En ese caso, una pequeña cámara e instrumentos quirúrgicos se insertan a través de varias incisiones pequeñas, y su cirujano ve la operación en un monitor de video.
  • La cirugía laparoscópica de la espalda es compleja y requiere una gran habilidad y no es adecuada para muchas personas con estenosis espinal. Sin embargo, cuando se realiza correctamente, es probable que tenga menos dolor y se recupere de la cirugía más rápidamente con esta técnica. Los riesgos de la laminectomía incluyen infección, un desgarro en la membrana que cubre la médula espinal en el lugar de la cirugía, sangrado, un coágulo de sangre en una vena de la pierna, disminución de la función intestinal (íleo paralítico) y deterioro neurológico.
  • Laminotomía. En este procedimiento, solo una parte de la lámina se retira para aliviar la presión o para permitir el acceso a un disco o espolón óseo que está presionando un nervio. Los riesgos son los mismos que para la laminectomía.
  • Fusión.  Este procedimiento se puede realizar por sí solo o al mismo tiempo que la laminectomía. Se usa para conectar permanentemente (fusionar) dos o más huesos vertebrales en su columna vertebral y puede estar especialmente indicado cuando una vértebra se desliza sobre otra. Para fusionar la columna vertebral, se necesitan pequeños pedazos extra de huesos para llenar el espacio entre dos vértebras. Esto puede provenir de un banco de huesos o de su propio cuerpo, generalmente su hueso pélvico. También se pueden usar alambres, varillas, tornillos, cajas o placas metálicas, especialmente si su columna vertebral es inestable o si la operación se realiza para corregir una deformidad.

La cirugía de espalda puede aliviar la presión en su columna vertebral, pero no es una cura total. Es posible que tenga un dolor considerable inmediatamente después de la operación y que continúe teniendo dolor durante un período de tiempo. Para algunas personas, la recuperación puede tomar semanas o meses y puede requerir terapia física a largo plazo. Además, la cirugía no detiene el proceso degenerativo y los síntomas pueden reaparecer, a veces en tan solo unos años.

Prevención

No siempre se pueden evitar los cambios en la espalda relacionados con la edad, pero los siguientes pasos pueden ayudar a mantener la columna vertebral y las articulaciones lo más saludables posible:

  • Hacer ejercicio regularmente. Esto ayuda a mantener la fuerza y ​​la flexibilidad en su columna vertebral, articulaciones y ligamentos. Para obtener los mejores resultados, combine actividades aeróbicas como caminar y andar en bicicleta con entrenamiento con pesas y estiramientos. Tonificar y estirar antes del ejercicio puede ayudar a reducir el desgaste en su espalda. También reduce el riesgo de lesiones al calentar sus músculos y aumentar su flexibilidad. El entrenamiento de fuerza puede fortalecer sus brazos, piernas y músculos abdominales, lo que elimina el estrés de la espalda.
    Si no está acostumbrado a hacer ejercicio, comience gradualmente y aumente la duración e intensidad de su entrenamiento a medida que se fortalece. Trate de hacer por lo menos 30 minutos de ejercicio moderado la mayoría de los días.
  • Use una buena mecánica corporal. Ser consciente de cómo se sienta, se para, levanta objetos pesados ​​e incluso cómo duerme puede hacer mucho para mantener su espalda sana.
    Para minimizar el estrés cuando se siente, elija un asiento que soporte su espalda baja. Si es necesario, coloque una almohada o una toalla enrollada en la parte baja de la espalda para mantener su curva normal.

    Cuando conduzca, ajuste su asiento para mantener el nivel de sus rodillas y caderas, y mueva el asiento hacia adelante y así evitará estirarse para alcanzar los pedales.

    Antes de levantar algo pesado, decida dónde lo colocará y cómo llegará allí. Empujar es más seguro que tirar. Siempre doble las rodillas para que sus brazos estén al nivel del objeto. Evite levantar objetos por encima de la cabeza.

    Para la mejor postura al dormir, elija un colchón firme. Use almohadas para apoyarse, pero no use una que levante su cuello en un ángulo severo.

  • Mantenga un peso saludable. El peso extra pone tensión adicional en sus articulaciones y huesos.

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